Abrazo | Amancio González

Abrazo es una escultura de Amancio González, realizada en hierro y bronce en 2007. Una obra de gran formato y fuerte presencia emocional que explora el cuerpo humano como gesto de tensión, contacto y resistencia.

3.875,00 

Disponibilidad: 1 disponibles

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Abrazo es una de las esculturas más potentes y expresivas de Amancio González, una obra realizada en 2007 que condensa de manera magistral los ejes fundamentales de su lenguaje escultórico: el cuerpo como materia emocional, la tensión entre fuerza y fragilidad y la relación directa entre volumen y significado. Ejecutada en hierro y bronce, esta pieza de 56 × 38 × 17 cm se presenta como una escultura de gran presencia física y simbólica, concebida para dialogar con el espacio desde una intensidad silenciosa pero rotunda.

La obra muestra un cuerpo fragmentado, elevado sobre un pedestal, donde los brazos se alzan y se repliegan en un gesto ambiguo que oscila entre la protección, el esfuerzo y el deseo de contacto. En Abrazo, el gesto no es descriptivo ni literal: es emocional, abierto a múltiples lecturas, y se construye a partir de la masa, del peso y de la tensión interna del material. El cuerpo no se representa como una forma idealizada, sino como un territorio de conflicto, marcado por la presión, el desgaste y la experiencia vital.

El uso combinado de hierro y bronce refuerza esta dualidad expresiva. El hierro aporta una sensación de estructura, dureza y anclaje, mientras que el bronce introduce matices de calidez, densidad y profundidad superficial. La pátina, rica y desigual, deja ver las huellas del proceso escultórico, subrayando el carácter manual, físico y directo del trabajo de Amancio González. Nada en la superficie es neutro: cada irregularidad forma parte del discurso de la obra.

Abrazo se inscribe dentro de una etapa de plena madurez del escultor, en la que el cuerpo humano se convierte en un símbolo universal, despojado de referencias anecdóticas para concentrar toda su carga expresiva en la forma esencial. El volumen se organiza de manera compacta, generando una composición cerrada, estable y al mismo tiempo cargada de tensión. El equilibrio de masas, cuidadosamente calculado, permite que la escultura mantenga una presencia firme sin perder dinamismo visual.

El título de la obra introduce una clave fundamental para su lectura. Abrazo no se presenta como un gesto amable o complaciente, sino como un acto intenso, casi físico, donde el contacto implica esfuerzo, peso y resistencia. Es un abrazo que protege, que sostiene, pero que también revela la fragilidad del cuerpo y la necesidad del otro. Esta ambigüedad emocional convierte la pieza en una obra profundamente contemporánea, capaz de conectar con el espectador desde la experiencia compartida.

Por sus dimensiones y su carácter escultórico, Abrazo está pensada para ocupar un lugar central en el espacio. Funciona de manera excepcional en salas amplias, galerías, colecciones privadas, instituciones o espacios arquitectónicos donde la obra pueda ser contemplada desde diferentes ángulos. El pedestal no es un mero soporte, sino una extensión de la obra, reforzando la idea de elevación y presencia monumental.

La escultura de Amancio González ha sido valorada por su capacidad para trasladar emociones complejas a través de la materia, y Abrazo es un ejemplo claro de esta virtud. La obra no busca agradar de forma inmediata, sino establecer una relación duradera con quien la observa. Es una pieza que se descubre con el tiempo, que admite lecturas sucesivas y que mantiene intacta su fuerza expresiva en el diálogo cotidiano con el espacio.

Realizada en 2007, esta obra pertenece a un momento clave dentro de la trayectoria del artista, en el que su lenguaje formal se muestra plenamente consolidado. La figura humana aparece reducida a lo esencial, sin artificios, sin elementos superfluos, concentrando toda su potencia en la relación entre gesto, volumen y materia.

Adquirir Abrazo supone incorporar una escultura de gran formato, realizada en materiales nobles y duraderos, con una fuerte identidad autoral y un discurso artístico sólido. Es una obra destinada a coleccionistas, instituciones y amantes de la escultura contemporánea que buscan piezas con carácter, profundidad conceptual y una presencia capaz de transformar el espacio.

Abrazo no es una obra decorativa. Es una escultura que impone su ritmo, que genera silencio a su alrededor y que convierte el espacio en un lugar de reflexión. Una pieza que habla del cuerpo, del contacto y de la condición humana desde la materia y el volumen.


ESPECIFICACIONES

  • Artista: Amancio González

  • Obra: Abrazo

  • Año: 2007

  • Técnica: Escultura

  • Materiales: Hierro y bronce

  • Dimensiones: 56 × 38 × 17 cm

  • Tipo de obra: Escultura figurativa contemporánea

  • Formato: Escultura de pedestal


SOBRE EL ARTISTA

Amancio González es un escultor autodidacta cuya obra se centra en la figura humana como espacio de tensión emocional y simbólica. Desde finales del siglo XX, su trabajo ha evolucionado hacia un lenguaje propio, reconocible por la fuerza del volumen, la expresividad del gesto y la relación directa con la materia.

Su producción abarca tanto obra pública como escultura de galería, manteniendo siempre una coherencia formal basada en la honestidad material, la huella del proceso y la intensidad emocional de la figura humana.

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